MIEDO, lato sensu.

Como os anunciábamos en un post de Facebook, Octubre es un buen mes para hablar del Miedo. Y aunque es cierto que se nos han pegado un poco las sábanas con este 'lato sensu', aún estamos a tiempo de contaros algunas de las cosas que nos hubiese gustado abordar. Por eso, y sin más dilación, nos agarramos del arte para adentramos en esta emoción.

Parad por un momento a observar la imagen superior. Detenéos en sus detalles, sus colores, sus personajes...

¿Qué pensamientos o dudas os despierta? ¿Qué sensaciones?

Desde pequeña, a Leonora Carringtong siempre le fascinaron los cuentos mágicos y la literatura celta, un elemento bastante relevante para entender su obra. Mientras estudiaba en Londres, conoció al pintor surrealista Max Ernst, con el cual tendría un romance a pesar de los 27 años de diferencia de edad existente entre ambos. En 1939, el artista fue encarcelado, sufriendo Leonora un trastorno mental que la llevó a ser ingresada en un hospital psiquiátrico en España, del que escaparía años más tarde para refugiarse en Lisboa, donde encontró asilo en la embajada mexicana. Finalmente, se mudó a este país en 1943.

Como podemos apreciar, el cuadro está cargado de tonalidades oscuras, como se manifiesta en ese fondo en el que se representa la noche. Esta oscuridad inunda la habitación en la que se encuentran los personajes mediante las nubes que se adentran en la misma, aportando a la escena gran misterio. La misma incertidumbre es la causante de la aparición de una categoría estética que causa en nosotros el miedo, lo siniestro, algo que va ligado a lo inusual y a la inexactitud para lograr interpretar la obra con la claridad necesaria.

Además de las tonalidades, podemos apreciar a los diferentes personajes que también nos producen una cierta inquietud y nos hacen pensar sobre sus actitudes. ¿Dónde se encuentran los personajes? ¿Por qué los niños miran al Minotauro? ¿Qué personaje es el que está en el centro de la imagen o qué representa? ¿Por qué miran los perros a esa especie de bailarina del fondo del cuadro? ¿Qué son esas esferas de cristal? ¿Esta composición estará influida por su trastorno?

Como veis, existen multitud de preguntas sin una respuesta clara, lo que puede provocar en nosotros esa inseguridad de la que hablábamos anteriormente, desencadenando a su vez nuestro sentimiento protagonista en este mes de octubre: el miedo.

 

Antonio Fernández.

Historiador de arte.

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